Los carroñeros de las redes sociales.

Hoy quiero hacer una reflexión sobre lo acontecido en las redes sociales en los últimos días. Tras el atentado en Barcelona las redes sociales fueron un crisol de actividad. En la mayor parte positivo con mensajes de solidaridad, ánimos y buenos deseos. En otros se saca la faceta más ruín y despreciable de cada uno y los mensajes de frustración y odio se adueñan de los muros en Facebook y en la timeline de Twitter. En esta marea de emociones negativas es donde los carroñeros de las redes sociales actúan.

Preambulo : La irresponsabilidad de los usuarios de las redes sociales.

Siendo sincero, el usuario medio de las redes sociales no suele ser muy responsable con lo que comparte y comenta, por lo general suele fiarse bastante de las publicaciones de sus amigos y no se paran a corroborar de donde viene dicha información. Gracias a este comportamiento las en ocasiones infames cadenas se propagan sin control a través de redes sociales y servicios de mensajerías.

Otro de los grandes males, en mi opinión, es la falta de compara puntos de vista y noticias de distintos medios. Solemos elegir un solo medio de comunicación para estar informados de la actualidad y la mayoría suelen estar influenciados por ideologías y lineas editoriales muy marcadas por lo que la objetividad no está asegurada y no es la primera vez que se ha usado “verdades alternativas” para beneficio del medio de comunicación.

Ahora bien, ocurre una desgracia como un acto terrorista cuyo fin no es matar personas de forma arbitraria sino crear un clima de miedo, frustración y debilidad en la población. Ante estos actos los sentimientos de las personas afluyen y necesitan buscar un refugio emocional ante tales actos. Lo que antes eran seguro como nuestras calles, avenidas y parques se convierten en un horror y el concepto que tenemos de que estamos seguros en nuestro hogar se rompe en añicos y ante ese vacío el miedo lo llena de forma inmediata y se manifiesta en todas sus vertientes (islamofobia, xenofobia e incluso catalanofobia en algunos sectores).

Ante esta situación se nos ofrece alternativas para crearnos nuestro escudo emocional, y no todas las elecciones son la correcta.

El miedo nos hace vulnerable y buscamos refugio.

La elección dentro de las redes sociales y el ofrecimiento de los carroñeros.

Se dice que lo más peligroso de mirar al abismo es que te devuelva la mirada, y no le falta razón si observamos las redes sociales en estos días.

La sociedad pone filtro a todo lo que hacemos y pensamos, nos comportamos de forma que podamos convivir unos con otros. En la redes sociales estos filtros desaparece gracias al anonimato que nos ofrece o sencillamente por no tener a otras personas delante nuestra. La máscara social se desvanece y dejamos sueltos nuestros pensamientos más enterrados. Pensamientos que al no compartirse con otras personas no han tenido que pasar por la prueba del debate y generalmente proviene de una versión más visceral de uno mismo suelen ser rechazados socialmente.

Si ante una situación normal no se suele filtrar mucho el contenido, en momentos de inquietud como ahora dichos pensamientos viscerales se disparan y para no sentirnos solos ante esta marea acudimos a las redes sociales a buscar a otros que piensan de manera similar. Aquí es cuando los carroñeros nos ofrece su contenido de manera maliciosa listo para que compartas y viralices el mensaje, manipulando al usuario medio de redes sociales para sus fines.

¿Quien es y que consigue el carroñero con todo esto?

Antes de todo vamos a definir quien es un carroñero en las redes sociales. No es un término oficial sino uno un tanto despectivo de cosecha propia. Vamos a definir al carroñero como el usuario que, de manera maliciosa y malintencionada, crea contenido polémico, falso o provocador sin atender a ninguna consecuencia para obtener sus fines.

Estos fines pueden ser económicos, influencia o sencillamente tener sus minutos de fama. Para crear dicho contenido usarán todas las herramientas que tengan a su disposición sin importar nada la ética personal, profesional y cualquier convención social que se nos ocurra. Todos conocemos ejemplos de youtubers que se les ha ido de las manos (el ejemplo del “cara anchoa” o el que repartió galletas con pasta de dientes a un mendigo) pero también hay personas que busca introducir sus ideas políticas o sencillamente aprovecharse de la ingenuidad de los demás para su beneficio.

Así que el fin que persigue estos creadores de contenido en las redes sociales son totalmente egoístas, y el clima de crispación y miedo en las redes sociales son un caldo de cultivo perfecto para viralizar su contenido.

Muchas veces nos dejamos llevar y no pensamos lo que compartimos.

¿Como caemos en las redes de los carroñeros?

La verdad es que se cae de una forma más fácil de lo que se piensa, de manera normal este contenido malicioso pasa desapercibido. Pero debido a lo acontecido la inseguridad que embarga hace que los usuarios busquen refugio y encuentran en este contenido unos pensamientos afines que les ayuda a sentirse mejor aunque para ello dicho refugio sea completamente negativo. Nos ofrece un enemigo al que dirigir nuestra frustración, estereotipos fáciles de digerir al que poder etiquetar como responsables y enemigo, y una sensación de seguridad por ver que no se es el único con estos pensamientos que, en otras circunstancias, censuraríamos sin pensarlo dos veces.

Lo que antes era mensajes de solidaridad y apoyo se convierte en mensajes de odio, miedo y venganza por doquier. La sociedad en la que vivimos se disgrega dentro de las redes sociales y los extremos se vuelven incluso apetecibles para muchos usuarios.

Cuando nos hemos dado cuenta, el contenido malicioso campa por doquier y los creadores de dicho contenido solo tienen que recoger los frutos que han cosechado aprovechando el clima de sentimientos negativos que embargan las redes.

¿Como se combate esta clase de contenido?

Uno de los mas sencillos es romper la cadena, si no compartes no difundes. Solo se necesita un poco de autocontrol y disciplina para hacerlo y pararse a pensar y leer bien lo que nos ha llegado de nuestros contactos en las redes sociales.

Si vemos que el mensaje es claramente ofensivo o contrario a las buenas prácticas en las redes sociales no debería temblar nuestro dedo para dar al botón de denunciar. Todas las redes sociales tienen unas normas de comunidad y las páginas o usuarios que crean contenido contrario a dichas normas deberían pasar por la moderación, y para ello hay que tener la suficiente responsabilidad para denunciar dicho contenido.

Ante nuestros amigos y contactos que han caído en dicho contenido, lo mejor es mostrarles lo equivocado e informarles de manera tranquila. Lo mejor es hacerles pensar y que ellos recapaciten sobre lo que han compartido. No hay mejor ayuda que mostrarles lo que persiguen los creadores y ver que ellos le han seguido el juego sin pretenderlo.

Otra forma de combatir el contenido malicioso es creando contenido positivo, promoviendo los valores y sentimientos que hacen nuestra sociedad lo que es y mostrando lo que hace que seamos mejores personas. Un ejemplo es el movimiento de twitter de llenar los timeline de gatitos, ocultando imágenes de víctimas que hieren la sensibilidad y aumenta el dolor de los familiares.

No todos los que dan respuestas van con buena intención.

Conclusión.

Internet es un lugar de libertad, y como tal nos exige una gran responsabilidad al usarla. Tenemos que usar una mente crítica para evitar caer en un comportamiento más que censurable.

Gracias a dicha mente crítica podemos ver el contenido malicioso y actuar en contra de quien quiere lucrarse aprovechándose de la ingenuidad de los usuarios o de un momento de crisis.

Como profesionales de social media en nuestra manos está el ayudar a que las redes sociales sea un lugar mejor para todos, dar ejemplo y evitar crear esta clase de contenido aunque a corto plazo nos pueda beneficiar. A largo plazo el precio a pagar será mucho mayor y nuestra reputación se resentirá por ello.

Deja un comentario