Demasiada seda para tan poca mona.

Uno de los elementos que más importancia le damos a los juegos de mesa, después de sus mecánicas y temática, es la producción de los elementos que compone el juego.

Mientras que el usuario medio de juegos tipo euro quiere un arte atractivo y las piezas o “meeples” de buena madera (aunque últimamente está aumentando el número de juegos que vienen en plástico), los jugadores de temáticos quieren componentes cada vez más y más espectaculares.

Hay juegos de temática fantasiosa o ciencia ficción que esta producción lo llevan al límite proporcionando tableros o losetas de gran calidad artística, miniaturas de plástico que representan héroes y monstruos, dados personalizados y contadores en 3D hecho de resina o plástico. Incluso algunos de estos juegos tienen miniaturas de los muebles y enseres de las habitaciones del lugar donde transcurre la aventura.

Estos juegos llevan el hobby a otro nivel, ya que los usuarios pintan sus figuras, crean escenarios mediante accesorios varios y llevan las partidas a un nivel de inmersión y entretenimiento como pocos. Pero no todo es tan bonito y menos hoy en día.

¿Esta mini es guay….o no?

Entonces llegó el 2012 y apareció un juego que lo cambió todo. una conocida web de comercio de miniaturas y punto de encuentro de pintores de miniaturas CMON se lanza al mundo de los juegos de mesa con Zombicide, un juego de supervivencia en un holocausto zombie cuya mayor virtud es una cantidad ingente de miniaturas de buena calidad. Se financió de una manera bastante exitosa en Kickstarter aprovechando la popularidad de los zombies y usando referencias a personajes de series y películas para sus miniaturas.

Con Zombicide llegaron las siguientes “temporadas” del juego, que son expansiones con más cantidad de miniaturas y elementos del juego con un éxito igual o superior al original abriendo una puerta a un fenómeno que no se ha visto antes en el mundo de los juegos de mesa, la hiperproducción.

Siempre se ha visto juegos sobreproducidos, usando elementos de madera o plástico que encarecen el producto y que se podría haber sustituido por fichas de cartón o algo más barato ya que su incidencia en el juego no justifica el uso del material en el que está, pero ahora esta sobreproducción ha llevado a niveles muy exagerados.

Un juego con una experiencia tan gigantesca como su producción.

El problema no es que la sobreproducción sea mala si la experiencia de juego es buena y no te “duele” haber pagado ese coste más elevado por las miniaturas o contadores espectaculares. El problema es que los juegos que están llegando hiperproducidos son tan complejos como el mecanismo de una fregona, y no en el buen sentido.

Un juego puede ser sencillo pero la experiencia de juego sea gratificante, todos conocemos ejemplos de juegos sencillos y divertidos (según mi opinión, el mejor ejemplo de juego sencillo y sin apenas elementos es Love Letter y consigue con unas pocas cartas ser un juego muy divertido) pero otros juegos que pueden ocupar tranquilamente una estantería el solo entre miniaturas y expansiones son tan insípidos que la experiencia de juego se resiente y luego no invita a seguir jugando.

Además cuando has jugado a varios de estos juegos tienes la sensación de que ya has jugado a este juego pero con otro nombre, ya que la experiencia que te da y sus mecánicas estándar hace que tengas la sensación de haber jugado al mismo juego con otras miniaturas.

Y esto son los extras del Zombicide Black Plague.

Conclusión.

Aunque este juego ha calado muy hondo en las nuevas generaciones de jugadores y a los amantes  de diversión sencilla y sin complicaciones, el precio medio de estos juegos completos sencillamente no merece la pena. Otra consecuencia del gran éxito en las campañas de crowdfunding es la proliferación de juegos con reglamentos mediocres con gran cantidad de miniaturas y de extras que inunda el mercado, siendo el único atractivo de estos juegos sean las miniaturas que lo acompañan ya que, al ser necesario que se complete la campaña de crowdfunding, no puedes probar dichos juegos o leer sus reglamentos para tener una idea de lo que te vas a encontrar.

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